Las tareas de cuidado a una persona con demencia o cualquier otro paciente que requiere de atención por algún padecimiento o enfermedad crónica o discapacidad, es una de las actividades más complejas y que por desgracia, siguen siendo invisibles a los ojos de muchas personas, incluso dentro de las mismas familias.
El cuidado se ha asumido como algo natural, que alguien debe de desempeñar a veces en contra de sus propios proyectos, y aunque este proceso se da a lo largo de la vida desde que nacemos, lo cierto es que en ciertas etapas se vuelve más compleja esta tarea, al estar los recursos dentro de los hogares y las familias mucho más mermados por el paso del tiempo, porque ya no se desempeñan actividades productivas en el mercado laboral o porque simple y sencillamente existen menos manos para distribuir el cuidado.
Frente a esta situación, debemos poner más atención a nuestro propio bienestar y tener un plan de acción, pues aunque todavía muchos no cuidamos a algún familiar a tiempo parcial o completo, es muy probable que lo lleguemos a hacer en algún momento de nuestra vida y debemos estar preparados.
México, como en muchos países de la región, no cuenta con políticas y programas que satisfagan las necesidades crecientes de servicios y acompañamiento a cuidadores, sin embargo, existen algunos consejos que pueden ayudarte y que te queremos compartir.
Consejo 1: Prepárese para el camino por delante
Cuanto más aprenda sobre la enfermedad de su ser querido y cómo progresará a lo largo de los años, mejor podrá prepararse para los desafíos futuros, reducir su frustración y fomentar expectativas razonables. En las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer, por ejemplo, puede apoyar la independencia y el cuidado personal de su ser querido, pero su regresión cognitiva y física significa que, en última instancia, necesitará atención las 24 horas.
Consejo 2: Desarrolle un plan de apoyo personal
Equilibrar la enorme tarea de cuidar a una persona con deterioro cognitivo además de sobrellevar sus otras responsabilidades requiere habilidad, atención y una planificación meticulosa. Al concentrarse solamente en las necesidades de su ser querido, es fácil caer en la trampa de descuidar su propio bienestar. Si no recibe el apoyo físico y emocional que necesita, no podrá brindar el mejor nivel de atención y se verá abrumado.
Consejo 3: Desarrolle rutinas del día a día
Tener una rutina diaria general en el cuidado de la enfermedad de Alzheimer y las demencias, ayuda a que los cuidados funcionen sin problemas. Estas rutinas no son iguales para todas las situaciones, pero pueden darte orientación y organizar tu día, lo que es beneficioso para el paciente incluso si no puede comunicarlo.
Te invitamos a seguir pendiente de nuestro blog para más consejos sobre el cuidado y el cuidado del cuidador.
 
Fuentes consultadas:
HelpGuide (2020). Tips for Alzheimer’s and Dementia Caregivers. https://www.helpguide.org/articles/alzheimers-dementia-aging/tips-for-alzheimers-caregivers.htm

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