La necesidad de un ecosistema de cuidados: lecciones de la pandemia

Las necesidades de oferta de cuidados a personas mayores, es a nivel mundial, un enorme reto para los gobiernos, las sociedades y las familias. El aumento en la esperanza de vida, la disminución de las tasas de fecundidad y la entrada masiva de mujeres a los mercados de trabajo en los últimos años, han ocasionado la llamada “crisis de los cuidados”, que implica en términos generales, un déficit de manos para cuidar en relación a las demandas de quienes dependen de dichas actividades (Arriagada, 2010).  

Mientras que en el mundo anglosajón, existe un sistema de apoyo más institucionalizado para cuidar a las personas mayores, en América Latina las opciones son escasas y algunas muy deficientes, de modo que en la mayoría de los casos son las familias las que sobrellevan esta necesidades. Con la pandemia en curso, aunque poco a poco recobrando la esperanza de que terminaremos pronto con las restricciones sanitarias y las cargas de trabajo dentro de los hogares, se han evidenciado las profundas necesidades de cuidado de personas que dependen de ello: niños, niñas, personas mayores y personas con discapacidad.

Cuidar es un trabajo duro, invisible y poco valorado. Incluso cuando no estamos en medio de una pandemia mundial, brindar cuidados es difícil y estresante, sobre todo si no contamos con una red de apoyo o los recursos necesarios para hacerle frente.

Como estas tareas no son reconocidas, es frecuente que las cuidadoras y cuidadores se sientan poco apoyadas, lo que suma mucha mayor fatiga, pues estas actividades se consideran “no profesionales”, aunque son sin duda, las más relevantes para el sostenimiento de la vida. El agotamiento de los cuidadores es un problema real tanto para quienes dan como para quienes reciben cuidados. Durante la pandemia de COVID-19, la prestación de cuidados se ha vuelto aún más desafiante en la medida  que los cuidadores tienen que lidiar tanto con el estrés cotidiano, como con la necesidad de procurar el bienestar y seguridad de ellos mismos y de quienes los rodean.

Cuidados durante COVID 19

La pandemia de COVID-19 ha cambiado la vida de muchos. Los niños aprendieron por muchos meses desde casa, muchas personas económicamente activas han perdido sus trabajos y muchas familias están luchando para sufragar sus gastos y pagar sus facturas mes con mes; las personas mayores  también han sido sin duda, un grupo poblacional vulnerado, aunque afortunadamente, que en su mayoría ha recibido la vacuna en nuestro país. No obstante, los cuidadores, sus familias y las personas mayores a las que cuidan se sienten ansiosos y preocupados por los efectos que la pandemia ha causado en sus ciudades.

En definitiva, es preciso reflexionar sobre la actual crisis de salud, que pone de relieve la injusta organización social del trabajo de cuidados. Hay una necesidad urgente de considerar políticas universales basadas en el derecho al cuidado,  que den respuestas a las demandas de cuidados desde una perspectiva de género que al mismo tiempo considere las particularidades sociales, culturales y geográficas de las comunidades.

Fuente:

Arriagada, I. (2010). La crisis de cuidado en Chile. Revista de Ciencias Sociales, XXIII(27), 58-67. https://www.redalyc.org/pdf/4536/453646114006.pdf

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